El Botones de Kabul (2010)
La silueta semiderruida y abandonada del Hotel Intercontinental se alza sobre el valle de Kabul como símbolo de un pueblo herido por décadas de invasiones y conflictos. Pero ni los bombardeos ni la salvaje dictadura de los talibán impiden que sus empleados acudan puntualmente a trabajar, decididos a mantener abierto el establecimiento más emblemático de la ciudad y sostener la esperanza de un eventual regreso de los buenos tiempos a Afganistán.
La llegada del huésped americano Frank Goldkamp y su amistad con el joven botones del hotel serán el preludio de una nueva guerra que unirá los destinos de los dos protagonistas y les llevará a emprender un viaje a lo más profundo de la condición humana, su luz y su oscuridad. No es una novela sobre la guerra, sino sobre lo que la guerra hace a las personas.
El continente asiático ha vivido en los últimos años la mayor, más rápida y exitosa transformación de la humanidad, sacando de la pobreza a cientos de millones de personas y mostrando al mundo que la miseria puede dejarse atrás. Pero hay otra Asia, desconocida para la mayoría, que se refleja a través de unos personajes que demuestran una gran dignidad y coraje en las situaciones más extremas.
Como Vothy, que nació con SIDA cerca del Mekong; Reneboy, que crece en un vertedero de Manila; Yeshe, un niño-monje tibetano que peregrina para encontrarse con el Dalai Lama; el pequeño boxeador tailandés que combate en peleas ilegales con el sueño de cambiar su destino; o Man Hon, que es autista, y cruzó la frontera entre China y Hong Kong y nunca regresó.



Me gustan mucho tus historias, y esa forma tan buena de hacer profundos retratos de pueblos y personas.